Lo local afecta más

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Lo más cercano me afecta más.
Lo más cercano nos afecta más que lo lejano.

Vivimos en un mundo global y cualquier cosa que pase a miles de kilómetros nos afecta. Sin lugar a dudas. El 26 de abril de 1986 se produjo un accidente en la central nuclear de Chernóbil. Sus efectos no se circunscribieron a Ucrania, ni a las fronteras de la entonces Unión Soviética, y se hicieron notar en diversas zonas de Europa, en mayor o menor medida. La radiación llegó a países tan distantes como Suecia o Italia.

Años más tarde ocurrió otro terrible accidente nuclear en la central de Fukushima. Los efectos de las explosiones producidas el 11 de marzo de 2011 no se quedaron en Japón. Una semana después del suceso se detectaron partículas radioactivas en California. Los efectos no sólo fueron medioambientales. En Alemania, por ejemplo, la canciller Angela Merkel, anunció el cierre preventivo de siete de las 17 centrales nucleares activas.

No solamente los fenómenos ambientales tienen repercusiones remotas. Los problemas económicos también se hacen notar por muy lejos que se hayan producido. La compañía de servicios financieros Lehman Brothers se vio gravemente afecta en 2007 por los créditos subprime de Estados Unidos. Un año después, el considerado entonces el cuarto banco de inversión del país, se declaró en bancarrota. Todavía hoy, la crisis económica generada por el capital especulativo se hace notar en los países más lejanos del lugar donde se tomaron decisiones basadas únicamente en el enriquecimiento de unos pocos.

Lo mismo podríamos decir de otros muchos fenómenos sociales, como las guerras y los conflictos religiosos, entre otros.

Lo más evidente
Cualquiera puede ver que por muy lejos que algo ocurra, tendrá consecuencias en la otra punta del planeta. Sin embargo, no somos conscientes de lo más evidente. Si el accidente nuclear se produce donde nosotros vivimos, los efectos para nuestras vidas serán más devastadores que si se producen en las antípodas. Para cualquier catalán, un accidente nuclear en Tarragona tiene mayores consecuencias que si se produce en Ucrania o en Japón.

Los despidos de los empleados de Lehman Brothers tuvieron efectos en la economía global. Evidentemente. Pero sí un trabajador de Seat o Nissan es despedido, esta decisión, seguramente tomada en Alemania o en Japón, tendrá unos efectos más directos y más inmediatos sobre el empleado afectado. El origen de un problema puede estar a miles de kilómetros, pero los efectos siempre tienen consecuencias locales y estos efectos locales tienen consecuencias que no se pueden obviar. La nueva política de la casa matriz se fragua en algún país lejano, pero la pérdida del trabajo no es algo lejano, es tan cercano como una bofetada dada a corta distancia. Y como tal impacto brutal, es una situación ineludible. No puede ser negada.

Si lo local tiene efectos inmediatos y no se pueden obviar, entonces la información sobre lo más cercano debe ser, necesariamente, más importante que aquella que no lo es. Las noticias locales tienen que dejar de ser consideradas como la hermana pequeña de la información general para pasar a tener un papel protagonista en el ecosistema comunicativo.

Lo local juega un papel clave para sobrevivir en cualquier medio. Desde el lenguaje hasta las artes marciales, desde la arquitectura hasta la gastronomía, todo está determinado por la necesidad de tomar lo local como lo más importante. El esquimal pudo sobrevivir en las zonas polares desde el momento que supo adaptarse a las condiciones climáticas locales. Su lenguaje, su vivienda y su comida es puro acoplamiento a circunstancias particulares, que siempre pasan por encima de cualquier otro factor global. No importante la ciudad donde vivamos. Lo más inmediato y cercano nos obliga a situar lo local en el primer lugar de nuestra agenda.

Paradoja
La paradoja es que siendo lo local lo más importante, entonces ¿por qué las informaciones locales, las noticias sobre nuestro entorno más inmediato, tienen un papel secundario en nuestras vidas? Esto es lo que deberemos averiguar en próximas investigaciones.

Josué Amoraga
@j_amoraga